En 2011, el Milan decidió no renovar a Andrea Pirlo. Tenía 32 años y, para el club, su mejor etapa parecía haber quedado atrás. Allegri tampoco lo veía como una pieza indispensable.

Pirlo sintió que el Milan ya no confiaba en él y tomó una decisión que cambiaría la historia: se marchó gratis a la Juventus, el rival de enfrente.
Lo que ocurrió después fue la peor pesadilla para el Milan. Pirlo se convirtió en el cerebro de una Juventus que dominó Italia, fue elegido mejor jugador de la Serie A y ganó cuatro Scudettos seguidos.

Cada vez que se cruzaba con el Milan, el hombre al que consideraron “demasiado viejo” estaba del otro lado. Años después, Adriano Galliani lo reconoció sin vueltas: “Fue el mayor error de mi carrera”.
El Milan pensó que Pirlo estaba acabado a los 32. Pirlo se encargó de demostrarles que simplemente habían dejado ir a un campeón que todavía tenía mucho que ganar.
