El mayor fraude de la comida rápida: fingió hallar un dedo en su plato de Wendy’s para volverse rica y terminó en la cárcel pagando 21 millones de dólares

Por Maried Díaz
10 September, 2026

Anna Ayala tenía hambre de dinero fácil, no de chili.

El 22 de marzo de 2005 se sentó en un Wendy’s de San Jose, California, y aseguró haber encontrado un dedo humano entre la carne y los frijoles. La cadena cerró locales, perdió millones en ventas y el pánico corrió por todo el país. Pero la policía no encontró coincidencia con ningún empleado ni proveedor, y ahí empezó a desarmarse la mentira.

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Su esposo, Jaime Plascencia, había conseguido el dedo de un compañero de trabajo que lo perdió en un accidente industrial. Ayala lo cocinó y lo dejó caer en su propio plato. Ambos se declararon culpables y un juez los sentenció a nueve años de prisión, más 21.8 millones de dólares en restitución para Wendy’s. Ella salió en libertad tras cuatro años por buena conducta, con una condición que suena a chiste, nunca más podrá pisar un Wendy’s, en ningún lugar del mundo.

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