Camina por casi cualquier ciudad moderna y vas a notar lo mismo: hormigón, vidrio, acero. Blanco, gris, negro.
La funcionalidad se volvió la única prioridad del diseño urbano. El costo y el tiempo de construcción pesaron más que la identidad de cada lugar, y así ciudades con historias, climas y culturas completamente distintas terminaron pareciéndose entre sí.
Restaurantes antes y ahora

Urbanismo antes y ahora

Edificios antes y ahora

Decoración antes y ahora

Habitaciones antes y ahora

Autos antes y ahora

Cocinas antes y ahora

La pregunta que queda flotando es simple pero incómoda. ¿Prefieres una ciudad eficiente y ordenada, o una que se vea, se sienta y se viva distinta a todas las demás?
