El niño que durante años fue prácticamente invisible para las autoridades

Por Ignacio Mardones
9 September, 2026

Abiyah Yasharahyalah tenía tres años cuando su historia terminó de una manera estremecedora. Vivía con sus padres, Tai y Naiyahmi, quienes habían decidido apartarse de buena parte de la sociedad y seguir un particular sistema de creencias que incluía una alimentación vegana muy restringida.

Cuando el pequeño enfermó, sus padres no recurrieron a la atención médica. Durante sus últimos días intentaron tratarlo con ajo y jengibre. Abiyah padecía una grave desnutrición, además de raquitismo, anemia, retraso en el crecimiento y otros problemas de salud. Finalmente, en 2020, dejó de existir a causa de una enfermedad respiratoria agravada por su delicado estado.

Sus padres conservaron su cuerpo durante ocho días y realizaron un ritual con la esperanza de que pudiera regresar a la vida. Después lo enterraron en el jardín de la vivienda familiar, en una tumba de unos 80 centímetros de profundidad. La familia posteriormente abandonó el lugar.

Lo más inquietante es que Abiyah no era completamente desconocido para las instituciones. Profesionales de salud, trabajadores sociales y policías habían tenido distintos contactos con la familia a lo largo de los años. Sin embargo, una investigación posterior concluyó que existía muy poca información sobre su bienestar y que prácticamente había quedado “invisible” para los servicios de protección infantil.

Sus restos fueron encontrados en diciembre de 2022, casi tres años después de su fallecimiento. Sus padres fueron detenidos y posteriormente declarados culpables de causar o permitir la muerte de su hijo, crueldad infantil y obstrucción de la justicia. Tai recibió una condena de 24 años y medio, mientras que Naiyahmi fue sentenciada a 19 años y medio.

El caso no solo terminó con dos condenas. También provocó una revisión sobre cómo un niño tan pequeño pudo quedar fuera de la mirada de quienes tenían la responsabilidad de protegerlo. El informe concluyó que era necesario mejorar la forma en que las autoridades identifican a niños que quedan “ocultos” del contacto habitual con los servicios públicos.

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