A las 19.30 del 19 de mayo de 2012, Marcos Kitano Matsunaga bajó a comprar una pizza en Sao Paulo. Fue la última vez que alguien lo vio con vida. Entre esa hora y las 5 de la madrugada, su esposa Elize lo mató de un disparo, arrastró el cuerpo, lo trozó con un cuchillo y lo distribuyó en tres valijas.

Elize, criada en la pobreza en Chopinzinho y víctima de explotación sexual a los 15 años, había conocido a Marcos años antes trabajando como escort bajo el seudónimo Kelly. Se casaron en 2009. Tres años después, condujo con las valijas rumbo a Paraná, pasó un control de la Policía Federal de Carreteras sin que revisaran el baúl, y luego dio vuelta hacia Sao Paulo para deshacerse del cadáver.

Fue condenada a 19 años, 11 meses y un día de prisión. Cumplió diez en la Penitenciária Feminina Santa Maria Eufrásia Pelletier, en Tremembé, y salió en libertad condicional en mayo de 2022. Hoy vive en Franca, trabaja confeccionando ropa para mascotas y ya no tiene contacto con su hija, que quedó al cuidado de sus abuelos paternos.
