
Un objeto que cabe en el bolsillo de una chaqueta forzó el desvío de emergencia de un avión en ruta de Egipto a Inglaterra. La causa: una batería externa que un pasajero dejó cargándose en la bodega. Nadie resultó herido, pero el episodio no fue un caso aislado.
En enero de 2025, una power bank fue identificada como causa probable del incendio que destruyó un avión en Corea del Sur. Dos meses después, Hong Kong Airlines realizó otro aterrizaje de emergencia por una batería incendiada. En octubre del mismo año, un vuelo de Air China tuvo que desviarse a Shanghái cuando una batería de litio comenzó a arder dentro de la cabina. El patrón era demasiado consistente para ignorarlo. El problema técnico es preciso: las baterías de iones de litio pueden sobrecalentarse en un proceso llamado fuga térmica, que genera llamas difíciles de controlar en altura, especialmente si el dispositivo está en bodega y el fuego comienza sin que nadie lo vea.
Desde el 27 de marzo de 2026, la Organización de Aviación Civil Internacional estableció normas globales que prohíben usar o cargar baterías externas durante el vuelo. Solo pueden subir al avión en equipaje de mano, apagadas, con un máximo de dos por pasajero y una capacidad de hasta 100 Wh sin autorización especial. Las que superan los 160 Wh están directamente prohibidas. Lufthansa lo implementó desde el 15 de enero y Emirates desde octubre de 2025. Si tienes una power bank en la mochila y vas a volar, conviene que revises su capacidad antes de llegar al aeropuerto.
