María no lo pensó dos veces.

Cuando su padre José se lanzó contra Víctor, el hombre de 71 años con quien llevaba tiempo saliendo, ella puso las manos donde pudo. No alcanzó a detener el cuchillo. Solo alcanzó a perder tres dedos.

La familia nunca aceptó esa relación. Decían que parecían abuelo y nieta, que 47 años de diferencia era demasiado para mirarlos juntos sin incomodidad. Esa noche de sábado, durante una reunión familiar en Coahuila, México, las palabras de José hacia Víctor subieron de tono hasta que ya no fueron solo palabras.

Los paramédicos llegaron cerca de las 2 de la madrugada de este domingo 6 de septiembre, cerca del periférico Luis Echeverría Álvarez. Trasladaron a Víctor con heridas en el abdomen, pero murió en el camino. María quedó con las manos vendadas y sin su novio, castigada por amar a quien decidió amar.

