El padre João Paulo Araujo Gomes baña, alimenta y lleva al veterinario a perros callejeros en Brasil, y cada domingo los sube al altar durante la misa para presentarlos a los fieles. La mayoría sale de la iglesia ese mismo día con una familia

Por Rodrigo Martínez
20 October, 2026

El padre João Paulo Araujo Gomes tiene una forma muy particular de preparar la misa del domingo.

Antes de que lleguen los feligreses a la parroquia de Santa Ana, en Gravatá, Brasil, ya se ocupó de que los perros que rescató de la calle estén listos: los baña, los alimenta y los lleva al veterinario. Después los presenta en plena misa, con la esperanza de que alguno de los presentes se vaya a casa con un compañero nuevo.

Todo comenzó hacia 2019, cuando un grupo de voluntarios llegó al templo vendiendo galletas para financiar un proyecto de ayuda a perros callejeros. El sacerdote les dio unos minutos para anunciarlas durante la misa y terminó sumándose él mismo a la causa. Hoy mantiene además un comedor para perros de la calle que funciona los siete días de la semana, y según los medios que han seguido su historia, decenas de animales ya encontraron una familia gracias a su iniciativa.

Para los que nadie elige, la promesa es otra. Según se le atribuye, aunque no encuentren hogar siempre tendrán uno en su iglesia. En el texto que circula sobre su historia, él mismo habría dicho que algunos de esos perros hoy son sus hijos y duermen en su cama.

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