El papamóvil avanzaba por los Campos Elíseos cuando un policía hizo algo que nadie le había pedido.
Levantó en brazos a Marie-Garance Noël, una niña de 10 años con vestido azul y discapacidades múltiples, justo cuando el papa León XIV pasaba frente a ella. Era el 26 de septiembre, horas antes de la misa en la Place de la Concorde, y cientos de miles de personas llenaban la avenida.

El pontífice se inclinó hacia ella. Le tomó la mano, la miró a los ojos y la bendijo. El fotógrafo de la AFP Ludovic Marin captó ese instante, y la imagen dio la vuelta al mundo.
Su madre adoptiva, Clotilde Noël, contó después que la bendición representaba a las personas vulnerables, ese segmento de la humanidad que a menudo se deja de lado por ser diferente. Ella ha adoptado a cuatro niños con discapacidad. Su otra hija, Pépa Teresa, que usa silla de ruedas, también recibió la bendición ese día, aunque nadie la fotografió.

A veces una imagen vale por lo que dice de todos los que estaban alrededor.
