Katie Robinson se encontraba en su hogar en Australia horneando un pastel de cumpleaños para su hijo cuando la situación escaló a una emergencia de vida o muerte. El pequeño Dusty, de solo 14 meses, inhaló accidentalmente polvo dorado comestible. Al mezclarse con la humedad de sus pulmones, el polvo se transformó en una pasta que bloqueó su respiración y lo dejó inconsciente en segundos.

Los médicos debieron inducirlo a un coma para permitir que sus pulmones se recuperaran del trauma, luego de una exhaustiva cirugía para succionar y extraer mecánicamente los residuos del colorante. Afortunadamente, según su familia, el niño ya muestra signos de mejoría.


¿Imaginaste alguna vez que un ingrediente tan común en la repostería podría ser tan peligroso para un niño?


