El representante de Rodolfo Pizarro pidió primera clase y un asiento exclusivo para su perro, y Banfield canceló el fichaje

Por Jorge Pino
19 August, 2026

Rodolfo Pizarro estaba a un paso de jugar en el fútbol argentino. Según César Luis Merlo, el mexicano ya había acordado rescindir con el AEK de Atenas para firmar por un año con Banfield. 

Todo estaba listo: solo faltaban las firmas. Sin embargo, su representante presentó exigencias que nadie esperaba: asientos en primera clase para el viaje, y un asiento exclusivo para su perro.

Banfield calificó los pedidos como absurdos y decidió cortar la negociación de raíz. Lo más curioso es que Pizarro ni se enteró: las condiciones fueron exclusivas de su representante.

Se terminó hundiendo un fichaje ya cerrado por un capricho canino.

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