En abril, el Paciente 26-224 llegó al Ojai Raptor Center, en California, con el cuerpo golpeado por dentro y un hueso del pie fracturado.
Era un búho cornudo juvenil. Según el centro, una persona lo rescató de un grupo de adolescentes que lo golpeaban con un bate de béisbol. Los veterinarios encontraron un traumatismo interno y una fractura cerrada en el metatarso, y en julio publicaron una radiografía de las lesiones junto con fotos del tratamiento.


Después vinieron los meses de rehabilitación, de recuperar fuerza y de volver a confiar en sus propias alas. A finales de septiembre, cinco meses después de su llegada, fue liberado en Lancaster, California. Los medios que cubrieron el caso hablan de acusaciones sin más detalles sobre los jóvenes ni sobre el ataque.
“De un comienzo muy difícil a volar libre de nuevo, de esto trata exactamente la rehabilitación de la fauna silvestre”, escribió el centro al anunciar la liberación, y agradeció a quien intervino aquel día. Su mensaje para todos fue corto: si ves algo, di algo.
