Sylvester Stallone estaba tan quebrado en Nueva York que no tenía para comer. Vivía en Hell’s Kitchen, dormía donde podía, y llegó un punto en que ya no pudo alimentar a su perro, Butkus.

Lo vendió por apenas 40 dólares frente a un 7-Eleven. Fue, según contó él mismo, uno de los momentos más duros de su vida. Ese fue el momento culmine para salir adelante. Todo cambió cuando logró vender el guión de Rocky.

Con dinero en el bolsillo, Stallone volvió al mismo lugar y esperó días afuera de esa tienda hasta encontrar al comprador. El hombre, al ver lo desesperado que estaba por recuperarlo, le cobró 15.000 dólares.
Stallone pagó sin dudarlo. Años después, en 2017, contó toda la historia y remató con una frase que lo dice todo: “valió cada centavo”. Butkus terminó actuando junto a él en Rocky y Rocky II.
