Edith Hill nació el 3 de marzo de 1919 y jamás imaginó que un día contaría 107 velas en su torta.

Trabajó toda su vida como secretaria en Reino Unido y recién se mudó a una residencia de adultos mayores cuando cumplió 100 años. Ahí sigue, resolviendo sola gran parte de sus asuntos, informada de las noticias familiares y con energía para largas charlas con quienes la visitan. Su sobrina, Anne Turner, la describe como trabajadora, cariñosa e independiente hasta la médula. Y cuando le preguntaron cuál era el truco para llegar tan lejos, no habló de dietas ni rutinas complicadas: “El secreto es ser independiente, comer mucho chocolate y disfrutar de las fiestas”, dijo, mencionando su debilidad por el Cadbury Dairy Milk.

Edith vio pasar dos guerras mundiales, la coronación de cinco monarcas y 23 primeros ministros británicos. Nunca fumó, bebió poco alcohol, y construyó su longevidad sin fórmulas mágicas: solo autonomía, gustos simples y ganas de seguir disfrutando cada día.

