
El tiburón toro puede medir 3,5 metros, pesar 200 kilos y figura entre los depredadores más temidos del océano. También, al parecer, escoge con cuidado a su círculo social.
Un equipo de las universidades de Exeter y Lancaster, junto al Fiji Shark Lab, pasó seis años monitoreando 184 tiburones toro en la Reserva Marina Shark Reef, frente a la isla de Viti Levu, en Fiyi. Los identificaron uno a uno por sus cicatrices y marcas corporales y registraron con quién se juntaba cada individuo. Los resultados, publicados en la revista Animal Behaviour en marzo de 2026, mostraron algo que nadie esperaba: estos animales no se agrupan al azar. Tienen preferencias activas, eligen con quién estar y evitan deliberadamente a otros. Los machos tienden a tener redes sociales más amplias, pero tanto ellos como las hembras prefieren relacionarse con otras hembras. Los ejemplares más jóvenes casi no visitan la reserva porque son vulnerables frente a los adultos; los más viejos, en cambio, se vuelven más solitarios porque ya no necesitan la protección del grupo.
¿Significa esto que los tiburones tienen amigos? El investigador Juerg Brunnschweiler advierte que hablar de “amistad” sería antropomorfizar demasiado, y que variables externas como el turismo o la alimentación artificial podrían influir en los patrones observados. Pero la autora principal, Natasha D. Marosi, de la Universidad de Exeter, es clara: hay preferencias sociales reales. La próxima vez que veas a un tiburón toro, tal vez está buscando exactamente a alguien. 🦈
