Una cuchara de helado, un pedido con los ojos bien abiertos, y ya está: Lautaro conquistó internet.

Camila Galante grabó la escena desde su casa en Argentina y la subió a sus redes sin imaginar lo que vendría. Su esposo, Leandro Paredes, mediocampista de Boca y la Selección Argentina, sostenía el pote mientras su hijo menor repetía el mismo pedido una y otra vez: más, más, más. Cada cucharada que el futbolista le acercaba a la boca terminaba en una carcajada, en un gesto de manos que pedía la siguiente sin esperar a tragar la anterior.

No hubo cámaras profesionales ni guion. Solo una tarde común en la que un papá reconocido en las canchas de Europa y Sudamérica se convirtió, por unos minutos, en el encargado de no dejar que se acabara el helado. Los seguidores del jugador lo notaron enseguida: ese tipo de ternura no se actúa.
