Rose McGowan llegó a los VMAs de 1998 con un vestido completamente transparente, adornado con cuentas, y solo un tanga debajo. La imagen se convirtió en uno de los momentos más polémicos de la alfombra roja de esa década, pero entonces el significado personal que ella le atribuía no era público.

Años después, McGowan contó que aquella había sido su primera gran aparición pública tras sufrir una agresión sexual y que eligió el atuendo como una declaración política y una forma de recuperar su cuerpo. Describió su actitud con una pregunta: «¿Esto es lo que quieren?», y la comparó con el «¿No están entretenidos?» de Gladiador.

También dijo que nunca había llevado algo así antes ni volvió a hacerlo. Mientras para ella el vestido tenía ese sentido, los medios la avergonzaron por usarlo.

