El 10 de julio de 2026, el vuelo 1879 de Ryanair despegó desde Tesalónica, Grecia, con destino a Memmingen, Alemania. A bordo viajaban 149 pasajeros y seis tripulantes. Pocos minutos después del despegue, el Boeing 737-800 sufrió una falla en el motor derecho que cambiaría por completo el viaje.

Según el informe preliminar de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos (NTSB), una de las palas del ventilador del motor se desprendió durante el ascenso. Los fragmentos atravesaron el fuselaje y dañaron una de las ventanillas de la cabina, provocando una rápida despresurización del avión.

Ljubisa Karović, de 61 años, ocupaba el asiento 11F, junto a la ventanilla. Cuando esta se desprendió, su cabeza y uno de sus brazos quedaron fuera del avión. Su esposa, Svetlana Grković, estaba a su lado y consiguió sujetarlo de las piernas con ayuda de otros pasajeros. Karović perdió el conocimiento varias veces durante los momentos de mayor peligro.

Mientras algunos pasajeros intentaban mantenerlo dentro de la aeronave, las máscaras de oxígeno cayeron del techo y la tripulación inició los procedimientos de emergencia. Los pilotos decidieron regresar a Tesalónica, donde el avión aterrizó sin mayores inconvenientes. Karović fue hospitalizado con lesiones graves y posteriormente relató que los recuerdos del episodio seguían afectándolo física y psicológicamente.

La investigación todavía intenta determinar por qué se desprendió la pala del motor. El informe encontró restos de aves en el motor y registró cuatro posibles impactos de aves en ese mismo motor durante el año anterior, aunque las inspecciones realizadas después de esos incidentes no habían detectado daños previos. El caso continúa bajo investigación.
