Eren Dinkçi no pidió una mejora salarial ni un club más grande. Pidió volver a casa.

Su prometida, Cinja, está librando una batalla contra la leucemia, y el futbolista alemán quería estar cerca de ella y de su familia en medio del tratamiento. El Friburgo, su club, entendió que había cosas más importantes que un contrato. Su entrenador, Julian Schuster, no puso obstáculos: facilitó la cesión al Werder Bremen, el equipo de la ciudad donde Eren puede acompañar a Cinja día a día.

En un mercado donde todo se mide en cláusulas y millones, este fichaje se cerró por amor. Nadie negoció el precio del miedo ni el valor de tener a alguien cerca cuando más se necesita. 💚
