Eleanor Williams subió fotos suyas con el rostro lleno de moretones, un ojo morado y un dedo casi cortado.

En mayo de 2020 aseguró que una red de abusadores de Barrow, en Inglaterra, le había hecho todo aquello. La publicación se compartió más de 100.000 veces. Nació una campaña llamada Justice for Ellie, con camisetas y un elefante morado como emblema, hubo marchas en todo el país y hasta llegó Tommy Robinson a investigar. Ese verano los delitos de odio en el pueblo se triplicaron, y la policía de Cumbria registró 151 vinculados al caso solo ese año.

Pero los hombres señalados eran inocentes. Tres intentaron quitarse la vida. Oliver Gardner, por ejemplo, solo le había pedido fuego en la calle. Jordan Trengove pasó 73 días en prisión preventiva. Mohammed Ramzan, a quien acusó de liderar la red, vio caer sus pedidos de 70 u 80 por noche a dos o tres.

Las cámaras de seguridad registraron a Eleanor comprando el martillo con el que se hirió ella misma. En enero de 2023, un jurado la declaró culpable de nueve cargos de obstrucción a la justicia y el juez calificó sus acusaciones de “ficción completa”. Fue condenada a ocho años y medio de cárcel, pero salió en libertad condicional tras cumplir un año y diez meses.

