Durante 9 meses, Emma Sulkowicz cargó por los pasillos de la Universidad de Columbia el colchón que, según su relato, era aquel en el que había sido violada por un compañero. Lo convirtió en una protesta pública contra la respuesta de la universidad a su denuncia y aseguró que seguiría llevándolo mientras el estudiante permaneciera en el campus.

“Sacar el colchón de mi habitación y llevarlo hacia la luz ha reflejado la forma en que mi vida ha cambiado, al hacer pública mi historia”, explicó a TIME en 2014. Su promesa era concreta: dejaría de cargarlo si el estudiante era expulsado o abandonaba voluntariamente Columbia. Si nada de eso ocurría, continuaría hasta su graduación.

Pero ninguna de esas condiciones se cumplió. El acusado negó la agresión y sostuvo que el encuentro había sido consensuado. Columbia, por su parte, determinó que no era responsable y no lo expulsó.

Sulkowicz siguió llevando el colchón durante su último año de universidad, convirtiendo cada recorrido por el campus en parte de su performance “Mattress Performance (Carry That Weight)”.
