Fernando tenía 22 años y estaba embarazado de 4 meses.

No era un caso más: él es un hombre transmasculino, y su esposa, Diane Rodríguez, de 33 años, es una mujer transfemenina. Se conocieron por redes sociales dos años antes, ambos activistas de la comunidad LGBT en Guayaquil, Ecuador, y de origen venezolano. Cuando anunciaron que esperaban un hijo por métodos naturales, se convirtieron en la primera pareja transgénero de América Latina en hacerlo público.

La noticia dividió al continente. Las redes se llenaron de mensajes que cuestionaban la decisión, calificándola de irresponsable, mientras otros la celebraban como un acto de valentía. La Iglesia católica de Ecuador, ante la polémica, eligió el silencio.

