“Cometí un error”, habría repetido entre lágrimas apenas dos días antes de morir.
Brigitte Stegemann tenía 83 años, padecía cáncer de estómago en etapa avanzada y vivía en un centro de cuidados de Ontario, Canadá. Según su familia, meses antes había rechazado la muerte asistida porque chocaba con sus creencias religiosas y decía que prefería morir de manera natural.
La situación cambió mientras su nieta y cuidadora principal, Brigitte Kranendonk, estuvo fuera durante varios días. Al regresar, supo que el centro había iniciado una evaluación para acceder al programa canadiense de asistencia médica para morir. La familia sostiene que la mujer tenía un deterioro cognitivo importante y cuestiona que comprendiera completamente lo que estaba aceptando.

Dos días antes del procedimiento, su nieta le preguntó directamente si entendía que iba a morir. Según su relato, Brigitte rompió en llanto, dijo varias veces que había cometido un error y se mostró confundida. La familia también asegura que no dio una confirmación verbal final antes de recibir la medicación.
Brigitte murió el 10 de julio. Ahora su familia exige respuestas y el caso está siendo investigado por la policía de Belleville, mientras siguen abiertas las dudas sobre su capacidad para consentir y sobre cómo se llevó adelante el procedimiento.
Su familia no cuestiona solo cómo murió, sino si alguna vez comprendió realmente que había aceptado morir.
