Ella tiene 102 años, su hijo 82. Para la madre, él seguía siendo su bebé ❤️

Por Diego Aguirre
15 September, 2026

Teresa tiene 102 años. Está sentada junto a una cama de hospital, en algún lugar de Colombia, y con la mano temblorosa acaricia el rostro de un hombre de 82.



Para cualquiera que entre a esa habitación, ese hombre es un anciano. Tiene el pelo blanco, la piel cansada, un respirador ayudándolo a respirar. Pero Teresa no lo ve así.

Lo mira, le peina el cabello hacia atrás con los dedos, y le habla bajito, como quien no quiere despertar a nadie: “Le habla su mamá Teresa”.

Después llega la palabra que lo cambia todo. “Dormilón”. Así le decía cuando era niño, cuando todavía no cumplía ni cinco años y se quedaba dormido en cualquier rincón de la casa.

Ocho décadas después, ese mismo apodo vuelve a su boca, en el mismo tono, con la misma paciencia. El cuerpo de su hijo envejeció. La forma en que ella lo nombra, no.



El video dura apenas 24 segundos. Pero alcanza para entender algo que casi nadie dice en voz alta: uno puede llegar a los 82 años, tener nietos, tener una vida entera detrás, y seguir siendo, para su madre, el mismo niño que aprendió a caminar frente a ella.

Teresa no estaba despidiendo a un anciano. Estaba despidiendo a su bebé.



Mientras haya una madre viva, no importa la edad: siempre queda alguien esperando para decir “Dormilón” una vez más. 🕊️

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