Para Ellie Goldstein el síndrome de Down nunca fue un obstáculo para perseguir lo que quería. Lo que sí cambió fue la industria de la belleza, que por primera vez la puso frente a las cámaras de una marca como Gucci.

Todo nació de un proyecto llamado “Unconventional Beauty”, una iniciativa de Gucci Beauty junto al Photo Vogue Festival para visibilizar rostros que la publicidad tradicional suele dejar afuera. Ellie posó para una campaña de máscara de pestañas y compartió el detrás de escena con una frase simple: se sentía afortunada y honrada de haber sido elegida.

Katie Driscoll, fundadora de la organización Changing the Face of Beauty, lo resume con una idea potente: cuando una marca como Gucci valora a los consumidores con discapacidad, empuja a toda la industria a moverse. Y hay un dato que le da peso a esa lucha: las personas con discapacidad tienen el doble de desempleo que el resto, según la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos. Para Driscoll, la publicidad es apenas el primer paso — el siguiente son los empleos reales.

