Jaydon Cintron, trabajador de Chick-fil-A en Kinston, Carolina del Norte, vivió un momento de prueba al hallar dos sobres con casi 10,000 dólares olvidados junto al inodoro durante su descanso.

Cintron entregó de inmediato el dinero a recursos humanos. Al ser localizado el dueño, este intentó entregarle 500 dólares como gratificación, pero Jaydon los rechazó inicialmente argumentando que su fe le impedía cobrar por hacer lo correcto. “El dinero es inútil sin carácter”, afirmó.

Tras insistencia, finalmente aceptó la recompensa, siendo elogiado por la policía local y su empleador. ¿Tú hubieras devuelto el dinero o habrías cedido ante la tentación?


