El matrimonio le duró apenas ocho días. Una mujer llamada Jordan Graham tenía 22 años cuando llevó a su esposo, Cody Johnson, a una zona remota del Parque Nacional Glacier, en Montana, durante una discusión. Ahí, según terminó admitiendo, lo empujó con ambas manos desde un acantilado de más de 60 metros y acabó con su vida.
¿La razón? Según salió durante la investigación, Jordan dijo que la idea de tener intimidad con él le provocaba rechazo físico y que ya estaba teniendo dudas sobre el matrimonio apenas días después de haberse casado.

Pero lo peor vino después. Tras la desaparición de Cody, Jordan fingió no saber nada, mintió a la policía y hasta participó en la búsqueda de su propio esposo como si también estuviera desesperada por encontrarlo.
La historia empezó a derrumbarse cuando los investigadores encontraron inconsistencias en su versión y finalmente ella confesó lo ocurrido. Según la fiscalía, había entrado en pánico por el matrimonio y decidió terminar todo de la peor forma posible.
El caso impactó muchísimo en Estados Unidos justamente por lo absurdo y oscuro de toda la historia. Pasaron de una boda a un asesinato en poco más de una semana.

Jordan Graham terminó siendo condenada a 30 años de prisión por asesinato en segundo grado. Y sí, lo que se suponía que era una luna de miel terminó convertido en uno de los casos matrimoniales más perturbadores de los últimos años.
