La sífilis tuvo muchos nombres y casi todos apuntaban a alguien más.

Entre los siglos XV y XVII, los franceses la llamaron “mal napolitano”; los rusos, “enfermedad polaca”; y los españoles, “mal francés” o “morbo gálico”. Neerlandeses, portugueses e italianos la nombraron “enfermedad española”, “mal español” o “sarna española”; para los haitianos era “británica” y para los turcos, “cristiana”.

En 1530, el médico italiano Girolamo Fracastorius usó el nombre sífilis en un poema didáctico. Allí, el pastor Syphilus era castigado por llevar una vida inmoral y llena de vicios. El nombre perduró; los apodos, en cambio, iban pasando la enfermedad de un país a otro.

