En 1922, una niña de apenas 12 años estaba tan debilitada por la diabetes que pesaba solo 20 kilos. Cuatro meses después, una fotografía mostró una transformación extraordinaria

Por Pablo Román
19 October, 2026

La pequeña era paciente del Hospital Presbiteriano de Nueva York y había desarrollado diabetes en 1920, cuando comenzó a perder peso rápidamente.

Antes de la llegada de la insulina, los médicos intentaban prolongar la vida de estos niños mediante dietas extremadamente restrictivas, que podían dejarlos gravemente desnutridos.

Su situación llegó a ser tan delicada que los especialistas describieron una debilidad y un agotamiento extremos.

En noviembre de 1922 comenzó a recibir insulina, un tratamiento que apenas estaba empezando a utilizarse en pacientes.

Los cambios fueron sorprendentes. Su alimentación aumentó progresivamente, recuperó peso e incluso volvió a crecer.

Cuatro meses después, su rostro lucía notablemente diferente, como muestran las fotografías publicadas en un estudio médico de 1923.

La niña fue identificada únicamente como Caso VI, y no se conoce públicamente qué ocurrió con ella durante el resto de su vida.

La insulina no curó su diabetes, pero permitió controlar una enfermedad que hasta entonces solía ser mortal para los niños.

Estas dos fotografías siguen siendo un poderoso testimonio de cómo la ciencia puede transformar una vida.

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