Brooke Shields tenía 10 años. La sesión para Sugar and Spice, suplemento de Playboy, fue realizada por el fotógrafo Garry Gross. Según el perfil de Infobae, su madre y representante, Teri Shields, firmó el consentimiento; la sesión fue remunerada con 450 dólares.


En 1981, Brooke y Teri demandaron a Gross para impedir el uso de las imágenes, pero el juez falló a favor del fotógrafo. El caso deja una pregunta incómoda sobre la fama infantil y las decisiones de los adultos: ¿quién protegía entonces a Brooke?

