
En 1998, el fotógrafo Bruce Weber armó para Vogue una escena que parecía sacada de un cuento: dos perros vestidos como novios, ella con velo y corona, él con corbatín y una rosa entre los dientes.


La editorial se llamó “Puppy Love” y la editora de moda fue nada menos que Grace Coddington. Cada perro tenía su propio personaje, pensado con el mismo cuidado que se usa para vestir a una modelo humana. El resultado terminó guardado por décadas en el Archivo de Vogue, ese repositorio que atesora más de 450.000 páginas de la revista desde 1892.

La sesión convirtió la boda en una auténtica historia familiar: hubo portadores de los anillos, una dama de honor, un reverendo, una tía abuela, una banda de country, un fotógrafo de sociedad, invitados, el hijo del novio y hasta las exparejas de los protagonistas. En una de las últimas fotografías, la pareja aparece alejándose hacia el atardecer, mientras otra imagen muestra la mesa del banquete preparada para la celebración.


No es difícil entender por qué estas fotografías siguen llamando la atención. Hay algo profundamente tierno en ver a dos perros “casándose” con total seriedad, como si supieran exactamente lo que representaban.

Mira todas las fotos aquí: From the Archives: A Look Back at Bruce Weber’s June 1998 Puppy Wedding Portraits
