Cindy Crawford llegó a la fiesta de Halloween de Kate Hudson convertida en otra persona.
Peinado colmena, tatuajes falsos y una polvorosa línea blanca simulada bajo la nariz: la supermodelo se había transformado en Amy Winehouse, la cantante británica que por esos años vivía bajo el foco mediático por sus problemas con las drogas y el alcohol. Era octubre de 2008, tres años antes de que Winehouse muriera en Londres a los 27 por intoxicación etílica.

El disfraz corrió rápido entre invitados y luego entre medios, y no todos lo celebraron. Para muchos, Crawford no estaba homenajeando el talento de una de las voces más potentes de su generación, sino convirtiendo su dolor en un chiste de fiesta. 🥴

Y años mas tarde, en 2026, Cindy lo vivió en carne propia.

