En abril de 2001, Hooters prometió a sus empleadas la oportunidad de ganar un Toyota. Cuando ella ganó, recibió un “Toy Yoda”, un Yoda de juguete. Renunció, demandó a Hooters y obtuvo suficiente dinero para comprarse un Toyota de verdad

Por Maried Díaz
22 October, 2026

Jodee Berry tenía 26 años y servía mesas en un Hooters de Panama City Beach, en Florida.

En abril de 2001 hubo un concurso. Quien vendiera más cerveza entraría a un sorteo, y el premio era un Toyota nuevo.

Ella vendió más que nadie en su local. Y a principios de mayo salió su nombre del sorteo.

Le taparon los ojos. La guiaron hasta el estacionamiento, con el sol de Florida en la cara y una promesa de cuatro ruedas esperándola. Imagina esos pasos. Imagina lo que una mujer que trabaja de pie ocho horas piensa que hay al final.

Hooters

Le quitaron la venda. No había ningún auto. Había un muñeco de Yoda, el de Star Wars. Un Toy Yoda. Toyota, pero en chiste.

El gerente se rió. Ella no.

Una semana después renunció. Y entonces hizo lo que nadie esperaba de una camarera frente a una cadena: demandó. Por incumplimiento de contrato y por declaración fraudulenta, ante el tribunal del condado de Bay.

BBC News

La empresa dueña del local respondió que lo iba a combatir. Su portavoz dijo que nunca hubo ningún acuerdo para regalar un auto. Según la versión de Hooters, todo fue una broma del Día de los Inocentes.

Pasó un año. En mayo de 2002 hubo acuerdo. El monto sigue siendo secreto. Pero su abogado, David Noll, dijo una frase que dio la vuelta al mundo: con ese dinero ella podría elegir “cualquier tipo de Toyota que quisiera”.

La risa duró un minuto. La última palabra la tuvo ella.

Lucasfilm Ltd

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