En una hilera de tiendas de Sheung Wan, en Hong Kong, los caballitos de mar se apilan en frascos de vidrio como cucharas, con sus cuerpos curvados en forma de S. Cada uno se vende por unos 5 dólares. Los compran, sobre todo, hombres mayores de 50 años.

La medicina tradicional china los menciona desde el año 700 d. C. y los usa para tratar el asma y la disfunción sexual masculina, como la impotencia y la eyaculación precoz. Lixing Lao, director de la Facultad de Medicina China de la Universidad de Hong Kong, reconoce que no existe evidencia científica de que funcionen ni ensayos clínicos en humanos que lo respalden.

Mientras tanto, cada año se capturan unos 37 millones de ejemplares en estado salvaje, y las poblaciones de al menos 11 especies han caído entre 30% y 50% en los últimos 15 años. Hong Kong concentró cerca de dos tercios de las importaciones mundiales entre 2004 y 2017.

Lo más curioso: según la bióloga Sarah Foster, aunque el comercio desapareciera mañana, muchos seguirían muriendo atrapados en las redes de arrastre. ¿Te imaginabas que el problema de fondo era otro?

