Adriano confesó su depresión tras la muerte de su padre.

En declaraciones a la televisión O Globo, recogidas por AS en marzo de 2010, el delantero contó que, tras la muerte de su padre, cayó en depresión y comenzó a beber en Italia. Al recordar su etapa en el Inter, vinculó aquella pérdida con el deterioro que había vivido.
El cuerpo también formaba parte de esa historia. Describió sobrepeso e hinchazón, y reconoció que tenía baja autoestima. Había llegado a estar fuera de forma. Su testimonio hablaba de kilos, pero también de cómo se sentía durante aquellos años.
“En Italia sí que bebía de todo”, dijo. Al mismo tiempo, negó tener dependencia y afirmó que bebía dos o tres veces por semana. Así describió su consumo de alcohol al hablar de una etapa marcada por la depresión tras la muerte de su padre.
Flamengo puso a su disposición un psicólogo. La ayuda también tuvo un lugar en una historia que iba más allá de su condición física o de su rendimiento en el Inter.
El futbolista hablaba de su cuerpo. El hijo, de una ausencia.
