En 2017 los agentes de aduanas de Kuwait notaron algo raro: había más palomas de lo normal sobrevolando la zona cercana a la frontera con Irak.
Una de ellas terminó posada cerca del edificio de Aduanas en Abdali, y al capturarla descubrieron lo impensable. Llevaba pegada a la espalda una pequeña mochila, del color de sus propias plumas, con 178 pastillas de éxtasis.


Según el diario kuwaití Al-Rai y Al Arabiya, el ave habría partido desde Irak. Los agentes ya tenían sospechas y hace tiempo creían que las palomas se usaban para traficar, pero era la primera vez que atrapaban a una en pleno acto.
La foto viral llegó a Twitter gracias al compositor británico Cass Lowe y acumuló más de 150.000 me gusta y 64.000 retuits en pocas horas. Antes ya había pasado en Costa Rica y Colombia, donde otras palomas cargaron cocaína y marihuana hacia cárceles. La diferencia es que esta vez el contrabando venía cruzando un país entero por el aire.
