Betty Pariso empezó a entrenar con pesas en 1986.

En esa época, cuenta ella misma en sus redes bajo el usuario @parisobetty, no había otra mujer que se acercara a la zona de pesas libres. Los hombres la miraban raro, los entrenadores la ignoraban, y ella seguía yendo, semana tras semana, año tras año, sin que nadie le hiciera caso ni le pidiera explicaciones.

Cuarenta años después subió dos fotos: una de 1996 y otra de 2026. El cambio físico es evidente, pero lo que ella misma destaca no es el músculo ganado sino el gimnasio que la rodea hoy, lleno de mujeres jóvenes entrenando con la misma libertad que a ella le costó tanto conquistar. Dice que la inspiran. Y quizás la verdadera curiosidad no está en cómo luce a los 60 y tantos, sino en entender qué hizo que nunca dejara de ir.

