En los 90, el mundo veía a Pamela Anderson como uno de los mayores símbolos sexuales de su generación Pero en privado recibió un diagnóstico de hepatitis C y un médico le dijo que podrían quedarle apenas 10 años de vida

Por Andrea Araya Moya
30 September, 2026

Mientras millones la veían como un símbolo sexual, Pamela Anderson estaba haciendo cuentas con una idea brutal en la cabeza: quizá no vería crecer a sus hijos.

En 2002 contó públicamente que había sido diagnosticada con hepatitis C, una infección que afecta el hígado. Según relató, la había contraído después de compartir una aguja de tatuaje con su entonces esposo, Tommy Lee.

El golpe fue enorme. En esa época todavía no existían los tratamientos actuales y un médico llegó a decirle que podía quedarle alrededor de una década de vida.

Pamela pensó de inmediato en Brandon y Dylan, sus dos hijos. Años más tarde reconocería que aquel pronóstico influyó en muchas de las decisiones que tomó y en la forma en que empezó a mirar su futuro.

Pero la historia no terminó ahí.

Con el avance de nuevos tratamientos, en 2015 pudo acceder a una terapia que finalmente eliminó el virus de su organismo. Ese mismo año anunció que estaba curada, después de haber convivido con el diagnóstico durante más de una década.

En 2026 volvió a hablar del tema al recibir un reconocimiento de amfAR en Venecia y resumió todo ese camino con una frase muy distinta a la que pudo haber imaginado en aquellos años: “No soy una víctima, soy una vencedora”.

Lo que alguna vez pareció una cuenta regresiva terminó convirtiéndose en una segunda oportunidad que Pamela sí alcanzó a vivir.

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