El matrimonio entre primos sigue siendo una práctica común en diversas partes del mundo, pero los datos científicos son contundentes y devastadores.


En países como Pakistán, la tasa de consanguinidad alcanza un impactante 65%. Lo que muchos defienden como una “tradición cultural o familiar”, la ciencia lo define como una ruleta rusa genética: las posibilidades de que los hijos nazcan con graves malformaciones, discapacidades severas y trastornos hereditarios se multiplican drásticamente a lo largo de las generaciones.

“Traer un hijo al mundo a sufrir enfermedades evitables no es cultura, es egoísmo… ❌🧬”, comentan los usuarios.
¿Se debe respetar la cultura por encima de la salud de un niño?
