En plena guerra, un hombre solo quería una foto con su mejor amigo: su perro, en una estación de trenes de Nueva York

Por Javiera Müller
21 August, 2026
Barbara Levine Project

Nueva York, 1943. En medio de la Segunda Guerra Mundial, un joven entró a una cabina fotográfica de Grand Central Terminal con su compañero de siempre: un pastor alemán que no se despegaba de su lado.

No hacía falta ocasión especial. Se sentaron juntos, se acercaron las mejillas, y hasta le pusieron unos anteojos al perro para la foto del medio. Tres tomas, tres gestos distintos, la misma complicidad de toda la vida.

Barbara Levine Project

Ochenta años después esas fotografías siguen circulando, y con ellas la prueba de que el vínculo entre una persona y su perro no necesita fecha ni contexto para conmover. Solo necesita una cámara a mano y ganas de guardar ese momento para siempre.

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