En Siberia hasta los más pequeños llevan su propio abrigo de reno para no morir de frío

Por Javiera Müller
25 August, 2026

En el extremo norte de Siberia, donde el termómetro puede marcar 50 grados bajo cero, ni los más chiquitos se libran del rigor del clima.

Los Nenets llevan siglos criando renos y moviéndose sobre la nieve, y aprendieron algo que ninguna fábrica de ropa moderna les enseñó: la piel de reno es la única barrera real contra ese frío. Por eso hasta los bebés usan trajes idénticos a los de sus padres, con capuchas que enmarcan su cara, mitones cosidos a mano y botas que no dejan pasar el viento.

No es folclore ni disfraz. Es la ropa que les permite salir de la casa, seguir a los renos y seguir siendo, generación tras generación, uno de los pocos pueblos que le ganan al Ártico.

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