Mientras muchos niños de su edad pensaban cómo disfrutar las vacaciones, Zac Waters decidió dedicar las suyas a cambiarle la vida a alguien que ni siquiera conocía. 🥹 Con solo 13 años, este joven de Utah pasó más de 300 horas diseñando, imprimiendo, probando y armando una silla de ruedas personalizada para una pequeña de apenas 21 meses.
Todo comenzó por su afición a la impresión 3D. Zac encontró MakeGood, una organización sin fines de lucro que crea dispositivos de asistencia para personas con discapacidad, y decidió utilizar lo que sabía para ayudar. Pero no se conformó con fabricar una silla cualquiera: quiso pensar específicamente en las necesidades de la pequeña que la recibiría.
Le agregó detalles rosados, un portavasos y una bandeja removibles, además de un espacio trasero para transportar equipo médico. También incorporó correas suaves y flexibles para que fueran cómodas y diseñó el reposapiés y el apoyacabezas para que pudieran ajustarse a medida que ella creciera.
Cuando le preguntaron por qué había dedicado prácticamente todo su verano a una niña que nunca había conocido, su explicación fue mucho más sencilla que todo el trabajo que había hecho: el proyecto reunía dos de las cosas que más le gustan, imprimir en 3D y ayudar a las personas que lo necesitan.
Tenía 13 años, una impresora 3D y ganas de hacer algo bueno. Y decidió que 300 horas de sus vacaciones valían la pena si podían darle un poquito más de independencia a una niña.
