La sala del Cabildo de San Diego no esperaba visitas del lado oscuro.
El 19 de agosto de 2026, un hombre entró disfrazado de Darth Vader al Comité de Seguridad Pública y Vecindarios Habitables, respiración mecánica incluida, y tomó el micrófono como si el Imperio mismo tuviera algo que decir sobre las cámaras de vigilancia.

Con total seriedad interpretada, aseguró que ‘el emperador es partidario de Flock’ y que la tecnología sirve para ‘rastrear a la escoria rebelde’. Todo era sátira: su verdadero blanco era Flock Safety, la empresa de Atlanta que ya instaló más de 500 cámaras de lectura automática de placas en la ciudad. Detrás del chiste había un caso concreto: un hombre de San Diego pasó un mes en prisión por un error de identificación del sistema.

La ACLU local pide cancelar los contratos y, según el proyecto DeFlock, unos 100 municipios en Estados Unidos ya lo hicieron. Flock respondió recortando el almacenamiento de datos de 30 a 7 días.
El disfraz se volvió viral, pero la pregunta que dejó flotando en la sala era mucho menos divertida que la máscara.
