
Hace 280 millones de años, en lo que hoy es una tranquila playa de Mallorca, existía un depredador con dientes de sable del tamaño de un perro mediano. Era más rápido que cualquier reptil de su época, caminaba sobre patas casi verticales y era el carnívoro más letal de su tiempo. Su fósil —fragmentos de cráneo, vértebras, costillas y un fémur— fue recuperado en Banyalbufar, en la Sierra de Tramontana, y publicado en diciembre de 2024 en la revista Nature Communications.
El animal pertenece a los gorgonópsidos, el grupo que daría origen a los mamíferos, incluidos los humanos. El problema: los registros anteriores de estos animales databan de 265 millones de años y provenían de Rusia y Sudáfrica. Este fósil adelanta ese reloj evolutivo entre 15 y 20 millones de años, según el equipo liderado por Josep Fortuny, del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont.
En aquella época, Mallorca no era una isla sino parte de Pangea, el supercontinente único, ubicada cerca del ecuador. Lo que hoy es destino turístico fue, hace 280 millones de años, el territorio de uno de los depredadores más primitivos de nuestra propia historia evolutiva. 🦷
