Rob Dieperink, árbitro neerlandés de 38 años y especialista en VAR, soñaba con pisar el Mundial 2026. La FIFA ya lo había designado. Pero en abril, en Londres, una denuncia por agresión sexual lo sacó de la lista antes de debutar.

Scotland Yard investigó durante meses. Revisó cámaras, celulares, cada detalle. La conclusión llegó tarde para su carrera: no había pruebas. El caso se archivó por completo. Antes de eso, Dieperink había confesado a De Telegraaf que se sentía “acusado injustamente” y devastado por perderse el torneo de su vida. El 13 de julio, la KNVB confirmó lo peor: encontraron su cuerpo en la calle donde vivía. Las causas del fallecimiento todavía no se conocen.
