Hay coincidencias que parecen demasiado improbables como para no hacernos pensar un poquito en el destino 🥹.
En el año 2000, Xue y Ye eran dos completos desconocidos que vivían sus propias vidas en China. Sin conocerse, ambos viajaron a Qingdao y terminaron visitando la misma plaza el mismo día.
Xue se tomó una fotografía frente a una escultura y siguió con su vida sin notar un pequeño detalle: Ye aparecía casualmente al fondo de la imagen. Ninguno sabía de la existencia del otro y todavía tendrían que pasar 11 años antes de conocerse realmente.

En 2011 sus caminos volvieron a cruzarse, esta vez en Chengdu. Se enamoraron, se casaron y tuvieron hijas gemelas. Pero la verdadera sorpresa llegó años después, cuando Ye revisaba antiguas fotografías familiares y reconoció inmediatamente el lugar… y luego se reconoció a sí mismo detrás de quien hoy era su esposa.
Considerando que China tenía más de 1.200 millones de habitantes cuando aquella fotografía fue tomada, la casualidad resulta todavía más increíble.
Quizás aquella primera vez simplemente no era su momento. Tuvieron que pasar 11 años para que dos personas que ya habían compartido una fotografía finalmente pudieran compartir una vida 🥹.
