Un tuit de celebración. Eso fue todo lo que publicó Becky Burke, entrenadora de baloncesto de la Universidad de Arizona, el 8 de junio de 2025: que su esposa Savannah está embarazada de una niña, prevista para diciembre de 2026. Su segundo hijo. Una noticia que para cualquier familia es pura alegría.

Lo que vino después fue otra cosa. Las redes se llenaron de mensajes de odio dirigidos no solo a Burke, sino también a sus futuros hijos. Katy Faust, fundadora de una organización que se opone a la adopción por parejas del mismo sexo, reposteó el anuncio con comentarios negativos que se hicieron virales en minutos. Lo que debía ser un momento de felicidad se convirtió en blanco de abuso masivo.

Pero Burke no borró nada. Respondió públicamente con una frase que resonó más fuerte que todo el odio junto: “No dejaré que el odio gane.” 🏀 Aficionados, jugadoras y hasta entrenadores rivales la inundaron de apoyo. A veces la respuesta más poderosa es quedarse exactamente donde estás.

