Era adicta a las camas de bronceado y se quemaba a propósito: terminó con un agujero en la cara tras 15 operaciones para combatir el cáncer

Por Carlos Valencia
15 October, 2026

Elaine Sheaf tenía 62 años y un agujero en la mejilla cuando decidió mostrar su rostro sin filtros.

Todo empezó en 1995, con un lunar del tamaño de un guisante. Los médicos le dijeron que no había de qué preocuparse. Durante casi 20 años nadie volvió a mirarlo, ni siquiera ella, hasta que una vieja amiga le hizo notar en 2013 que había crecido. Ya medía cerca de una pulgada, con bordes irregulares. El diagnóstico fue melanoma, el cáncer de piel más mortal.

Vinieron 15 operaciones. Cada vez que parecía mejorar, aparecía otra mancha negra y los cirujanos debían cortar más profundo, hasta limar parte del pómulo. Le hicieron injertos con piel de detrás de las orejas, los muslos, los hombros y hasta los párpados. En su rostro quedaron cicatrices marcadas y una hendidura en la mejilla derecha. Después, un escáner reveló dos tumores en sus pulmones.

De joven pasaba una hora seguida en camas de bronceado, a veces varias veces al día. Ella y su esposo Jeff creen que ahí está el origen, aunque no pueden asegurarlo.

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