Era el único de su camada sin orejas, hasta que alguien decidió tejerle una solución

Por Ian Price
13 August, 2026

Van Gogh nació sin orejas.

Era el único de su camada así en Smithills Open Farm, una granja de Bolton, Inglaterra, y aunque escuchaba perfectamente, se notaba distinto entre sus hermanos. Nadie sabe por qué nació sin ellas, pero eso no le impidió correr, jugar y ser parte de todo desde el primer día.

Una de las granjeras, que teje coleteros a mano en sus ratos libres, pensó en él. Le hizo un par de orejas de crochet grises y rosadas, con un lazo bajo el mentón. “Queríamos que supiera lo que se siente tener orejas también”, contó Caitlyn, portavoz de la granja. Van Gogh solo las usa por ratos y bajo supervisión, porque no las necesita para oír ni para que lo quieran. Pero verlo correr con ellas puestas, balanceándose con cada salto, es ver algo más simple y más grande: alguien que decidió que él también podía parecerse a los suyos.

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