La erupción del monte Dukono en Indonesia no fue una sorpresa para nadie en la región, el volcán llevaba un mes mostrando una actividad intensificada con decenas de detonaciones diarias y las autoridades habían prohibido el acceso a sus laderas por seguridad.

Pero un grupo de turistas decidió que las reglas no aplicaban para ellos y se adentró en la zona restringida en busca de emociones fuertes y contenido para sus redes sociales.

El destino les jugó una mala pasada: una explosión del volcán alcanzó a los excursionistas, y el saldo fue de tres muertos confirmados, dos extranjeros y un residente local, y al menos diez desaparecidos, entre ellos nueve turistas de Singapur.

Un vídeo muestra a un guía turístico gritando desesperado mientras intenta bajar con unos excursionistas que no estaban tan cerca del cráter, y sus palabras quedaron grabadas como un testimonio del horror: “¡Oh, las rocas están cayendo! ¡Dios mío, los ha matado! ¡Dios mío, han muerto!”
